En “El expreso de medianoche” vemos una actitud agresiva de los policías hacia los presos durante toda la película, pegándoles, maltratándoles. A veces tenían situaciones como, por ejemplo, cuando atan a Billy boca abajo, medio desnudo y le golpean en las plantas de los pies con los niños delante y ellos no dicen nada por que probablemente estén acostumbrados a verlo, cuando violan a un niño, o cuando, al final de la película, el policía se lleva a Billy a una sala, le pega y le intenta violar. También se refleja en la situación pésima, deplorable en las que viven en la cárcel.